Guía para dueños de clínica
Explicaste el plan, el paciente entendió y quiere hacerlo. Entonces pregunta: “¿y cómo lo pago?”. Si la respuesta es “déjeme ver qué podemos hacer”, ahí se suele quedar el caso.
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En un estudio con 104 personas en Montreal, el rechazo a los implantes bajó de 76% a 20.2% después de una sesión que explicaba el tratamiento completo. Entre quienes siguieron diciendo que no, el costo pasó a ser la primera razón.[1]
No es un caso aislado. En una encuesta a 160 pacientes de una clínica universitaria en Suiza, el costo fue la razón más citada para no hacerse implantes.[2] Y en un estudio con 214 pacientes en la India, los 149 que no eligieron implantes mencionaron el costo.[3]
Ninguno de los tres estudios es de México ni de arcada completa. Lo que muestran es un orden: primero se resuelve la duda y después queda el dinero. Explicar mejor no arregla el dinero. Lo que lo arregla es tener una forma de pago lista.
La Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2024 del INEGI preguntó a personas de 18 a 70 años qué productos de crédito tienen.[4]
ENIF 2024, INEGI. Promedio nacional; no hay un dato separado para pacientes de arcada completa.
Es un promedio de todo el país, y tus pacientes pueden estar arriba o abajo de él. Aun así, deja una idea clara: si la única opción que ofreces son meses con tarjeta bancaria, dejas fuera a mucha gente que sí podría pagar de otra forma.
La misma encuesta preguntó a quienes nunca han tenido crédito por qué no. La razón más dicha fue que no les gusta endeudarse (38.4%). Le siguieron que no les interesa o no lo necesitan (25.8%) y que no cumplen los requisitos (20.7%).[4] Para ese paciente, un plan de pagos por etapas suena distinto a “un crédito”.
La forma de pago se explica igual que el tratamiento: completa, por escrito y antes de que lo pregunten.
No hay una mejor que otra. La diferencia está en quién presta el dinero y quién se queda con el riesgo si el paciente deja de pagar.
Un anticipo para fijar la fecha y pagos ligados a cada fase: cirugía, provisional, definitiva. No depende de que el paciente tenga crédito, y le sirve a quien no quiere endeudarse. A cambio, si deja de pagar, lo absorbes tú. Por eso conviene que el pago vaya un paso adelante del trabajo, no atrás.
Cobras en tu terminal y el banco financia al paciente. Recibes el pago y no persigues a nadie. Pero solo sirve a quien tiene tarjeta bancaria con línea suficiente. Antes de ofrecerlo, pregúntale a tu banco qué comisión te cobra por cada plazo.
Un tercero evalúa al paciente, le presta y te paga a ti. Llega a personas sin tarjeta, pero el paciente tiene que calificar. Antes de recomendar una, revisa cuánto le cuesta en total al paciente, incluido el CAT, porque ese costo lo va a asociar con tu clínica.
En una arcada completa, muchas veces paga más de una persona: hijos, pareja, hermanos. No es un producto financiero, pero cambia la conversación. Preguntar “¿alguien más participa en la decisión?” antes de la consulta evita presentar el plan a quien no decide solo.
Y lo más importante: averigua cómo piensa cubrirlo antes de la consulta, no en ella. Cómo hacerlo sin preguntarle cuánto gana está en la guía para clínicas de implantes.
Los honorarios dentales pueden ser deducción personal en la declaración anual. El SAT pide dos cosas: que se paguen con cheque nominativo, transferencia o tarjeta de crédito, débito o servicios, y que la factura lleve el uso “Honorarios médicos, dentales y gastos hospitalarios”. El efectivo no cuenta.[5]
No es un descuento ni una promesa. Es información útil que, además, ordena tu cobranza: pagos electrónicos y facturados.
Montos, fechas y qué pasa si se retrasa un pago. Lo que está por escrito no se renegocia en cada cita.
Revisa los planes que presentaste en los últimos tres meses y que no iniciaron. Si en la mayoría el motivo fue el dinero, la pregunta no es cómo convencer mejor. Es si le diste una forma real de pagarlo. Para separar los “no” por dinero de los “no” por dudas, revisa cómo vender implantes sin sentirte vendedor.
Con dos o tres opciones claras, en la misma hoja que el costo: de contado, pagos por etapas del tratamiento o crédito de un tercero. Cada una deja el riesgo en manos distintas. Lo importante es tenerlo resuelto antes de presentar la cifra.
Sirve a quien tiene tarjeta de crédito bancaria con línea suficiente: en México, 15.7% de las personas de 18 a 70 años tiene una, según la ENIF 2024. Antes de ofrecerlo, pregunta a tu banco qué comisión te cobra por cada plazo y ten otra opción para quien no tiene tarjeta.
Los honorarios dentales pueden ser deducción personal si se pagan con tarjeta, transferencia o cheque nominativo y se facturan con el uso de CFDI de honorarios médicos, dentales y gastos hospitalarios. El paciente debe confirmarlo con su contador.
Trabajamos solo con clínicas que ya realizan implantes de arcada completa. Nuestro sistema de Doble Filtración atrae pacientes que buscan dientes fijos y los filtra antes de la consulta presencial: primero por su intención, después por su capacidad de pago.
La oferta: 15 a 30 citas calificadas para implantes en 30 días o te devolvemos tu dinero. Solo para clínicas que ya realizan implantes y tienen capacidad para atender nuevos pacientes.
Los resultados pueden variar según el mercado, capacidad operativa, inversión, seguimiento y ejecución de cada clínica. Aplican términos y condiciones.
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